Rodeada de una pantalla, luz y cámara, Stéphanie relata con aplomo su trayectoria, desde su infancia en el norte de Ontario hasta convertirse en la madre segura que es hoy. De niña, tuvo que someterse a la extracción de su ojo izquierdo por una cuestión de supervivencia. En lugar de deprimirse, adopta su nuevo ojo de vidrio como símbolo de su sed de vivir plenamente y sin complejos. En este solo lleno de humor y autocrítica, la artista nos invita a su intimidad.
Cómo llegar
Haga clic para revelar el mapa interactivo.
El futuro nos espera con grandes espectáculos, ¡prepárate para disfrutarlos!